El cliente no espera
La respuesta sale en cuanto está lista. La nota se calcula después y va al equipo, no a la conversación.
Un control de calidad enchufado en el camino de la respuesta se convierte en una espera que el cliente nota. Por eso nuestra evaluación corre al lado, lleva un presupuesto de tiempo estricto y nunca retiene el envío.
La respuesta sale en cuanto está lista. La nota se calcula después y va al equipo, no a la conversación.
La evaluación que no cabe en el presupuesto se descarta. Preferimos perder una medición antes que ralentizar mil conversaciones.
Le mostraremos cómo es la evaluación sobre sus conversaciones y qué se deduce de ella para la base de conocimiento.